Las obras del escultor Juan Alberto Pérez Rojas compendian el saber de la imaginería clásica andaluza donde se unen la formación y rigor académicos, el oficio heredado de sus maestros, y la unción religiosa de la espiritualidad católica tradicional.
Juan Alberto Pérez Rojas nace en Ronda en 1982, donde se despertó su temprana vocación artística que se hizo realidad con el ingreso en la facultad de Bellas Artes tras obtener el preceptivo título de Bachiller en su ciudad natal.
En el verano de 2001 conoce a Juan Manuel Miñarro quien, a la postre, se convertiría en su maestro; mantuvo contacto frecuente con él hasta su ingreso en el taller en el año 2003 como discípulo y participando activamente en sus obras. El aprendizaje en el obrador no sólo se centró en los campos de la escultura y la imaginería, sino también en la restauración. La estancia en el taller del maestro se prolongó durante tres años y culmina con la Asistencia Honoraria en el año 2008 en la asignatura de Procedimientos Escultóricos que el profesor Miñarro imparte en la facultad de Bellas Artes.
Se licencia en Bellas Artes, en la especialidad de Escultura, en el año 2005, completando posteriormente estudios de postgrado con vistas a una futura tesis doctoral. Ha sido Asistente Honorario del catedrático de modelado D. Sebastián Santos Calero en el año 2006 en la asignatura de Modelado y Composición en quinto curso, y en el año 2007 de Modelado del Natural en cuarto curso.
Desde el año 2009 tiene establecido el taller en el sevillano barrio de San Lorenzo desde donde han salido obras para todo el mundo
Principales Obras
Sumo sacerdote Sadoc
Sumo sacerdote Sadoc
Virgen del Carmen
Virgen del Carmen
Busto San Felipe Neri
Busto San Felipe Neri
Cristo Vera Cruz
Cristo Vera Cruz
El escultor Juan Alberto Pérez Rojas muestra en su trayectoria una sólida formación académica combinada con un gran conocimiento del arte de la imaginería y del oficio de los talleres que durante siglos han trabajado en la ciudad hispalense. En su obra vemos distintas muestras del oficio de imaginero solventadas con brillantez tanto en las denominadas figuras de vestir como en las de talla completa, donde el escultor debe mostrar sus capacidades artísticas tanto en la concepción como en la resolución final de la escultura.
Muestra de ello son los extraordinarios acabados de sus policromías y estofados, herederos de la mejor tradición sevillana del siglo de oro, donde emplea con maestría un conocimiento en el dibujo y composición pictórica que aúna los saberes propios del modelado, la talla y la pintura de imaginería.
El modelado de sus figuras es rotundo, afianzado en los conocimientos y principios académicos para la composición; une la esencia de la estatuaria sevillana barroca con un modelado de los paños con evidentes referencias italianas, algo característico en la historia de la escultura española. En el tratamiento de la anatomía evidencia un gusto por la consulta del modelo vivo que aporta la naturalidad, veracidad y delicadeza a la figura, como podemos comprobar en sus composiciones femeninas o en sus bellas figuras infantiles.