Guadalupe de Guzmán Molina es una escultora e imaginera sevillana afincada en Camas, donde mantiene su taller en la barriada de Vega del Rey. Formada como Técnica Superior en Escultura por la Escuela de Arte de Sevilla y con estudios de Bellas Artes en la Universidad de Sevilla, completó su formación durante quince años en el taller de dos maestros escultores hispalenses, entre ellos el imaginero Juan Antonio Blanco Ramos, del que fue discípula directa.
Su trayectoria pública arrancó a finales de la primera década de los 2000, cuando fue presentada por la prensa especializada como una de las nuevas voces de la escultura sacra sevillana. Desde entonces desarrolla una obra centrada en la imaginería religiosa, con especial cuidado en la talla en madera, la policromía y el acabado, tanto en encargos exclusivos como en pequeñas series destinadas a coleccionistas y particulares.
Su condición de mujer imaginera constituye una singularidad en un oficio históricamente dominado por hombres dentro del arte sacro andaluz. Esa presencia femenina, minoritaria dentro del gremio, la ha convertido en una figura visible del relevo generacional de la imaginería sevillana y en referente para nuevas escultoras interesadas en la talla religiosa.
Su producción combina la imaginería devocional —cristos, dolorosas y santos de talla completa en cedro real, caoba y otras maderas nobles— con una línea de figuras exclusivas de belén, campo en el que ha desarrollado una identidad propia dentro de la tradición belenística andaluza. Entre sus obras documentadas destaca una imagen de San Antonio de Padua de 80 cm de altura, tallada en cedro real con Niño Jesús desmontable en caoba, realizada por encargo para Sanlúcar de Barrameda. Compagina el trabajo de taller con la difusión de su obra a través de su web propia y redes sociales, donde muestra tanto piezas de encargo como colecciones disponibles.
Principales Obras
Encaje Quinta Angustia
Carmen San Cayetano
Encaje Piedad Baratillo
Manto coronación Macarena
Guadalupe de Guzmán Molina es una escultora e imaginera sevillana afincada en Camas, donde mantiene su taller en la barriada de Vega del Rey. Formada como Técnica Superior en Escultura por la Escuela de Arte de Sevilla y con estudios de Bellas Artes en la Universidad de Sevilla, completó su formación durante quince años en el taller de dos maestros escultores hispalenses, entre ellos el imaginero Juan Antonio Blanco Ramos, del que fue discípula directa.
Su trayectoria pública arrancó a finales de la primera década de los 2000, cuando fue presentada por la prensa especializada como una de las nuevas voces de la escultura sacra sevillana. Desde entonces desarrolla una obra centrada en la imaginería religiosa, con especial cuidado en la talla en madera, la policromía y el acabado, tanto en encargos exclusivos como en pequeñas series destinadas a coleccionistas y particulares.
Su condición de mujer imaginera constituye una singularidad en un oficio históricamente dominado por hombres dentro del arte sacro andaluz. Esa presencia femenina, minoritaria dentro del gremio, la ha convertido en una figura visible del relevo generacional de la imaginería sevillana y en referente para nuevas escultoras interesadas en la talla religiosa.
Su producción combina la imaginería devocional —cristos, dolorosas y santos de talla completa en cedro real, caoba y otras maderas nobles— con una línea de figuras exclusivas de belén, campo en el que ha desarrollado una identidad propia dentro de la tradición belenística andaluza. Entre sus obras documentadas destaca una imagen de San Antonio de Padua de 80 cm de altura, tallada en cedro real con Niño Jesús desmontable en caoba, realizada por encargo para Sanlúcar de Barrameda. Compagina el trabajo de taller con la difusión de su obra a través de su web propia y redes sociales, donde muestra tanto piezas de encargo como colecciones disponibles.