Rafael Martín Hernández nació en Cádiz en 1983, aunque con apenas un mes se trasladó junto a su familia a Sevilla, concretamente al barrio de Triana. Con un interés temprano por el arte sacro, se inició en el aprendizaje de la imaginería en 1996 con apenas 12 años de la mano del escultor y pintor D. Antonio Dubé de Luque (1943-2019) con quien permaneció como aprendiz durante 10 años.
En 2006 se licenció en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla. En 2014 se doctoró en Bellas Artes con la tesis: Morfología de la Expresión Emocional Genuina y Autogestionada en el Rostro Humano, obteniendo la calificación de sobresaliente cum laude.
Estilísticamente, su obra está concebida mediante un naturalismo idealizado que dota a sus imágenes religiosas de un especial decoro, expresividad, verosimilitud y unción sagrada. Éstas son el fruto de sus investigaciones en morfología anatómica, específicamente desarrolladas en su su tesis doctoral.
Sus conclusiones han contribuido de sobremanera en su forma de codificar el lenguaje corporal y la expresión facial, con el objetivo de generar auténticos retratos psicológicos en cada una de sus esculturas, no solo con el fin de promover una conexión empática con el espectador, sino para intentar recrear la personalidad, sustanciándose sobre los valores y el temperamento que la caracterizan, según la exégesis bíblica y/o el análisis histórico. Ese interés por establecer una relación de coherencia intrínseca entre la personalidad del individuo y la forma de narrar la escena, contribuye y refuerza la conexión e identificación del espectador con la obra.
Principales Obras
Encaje Quinta Angustia
Carmen San Cayetano
Encaje Piedad Baratillo
Manto coronación Macarena
Rafael Martín Hernández nació en Cádiz en 1983, aunque con apenas un mes se trasladó junto a su familia a Sevilla, concretamente al barrio de Triana. Con un interés temprano por el arte sacro, se inició en el aprendizaje de la imaginería en 1996 con apenas 12 años de la mano del escultor y pintor D. Antonio Dubé de Luque (1943-2019) con quien permaneció como aprendiz durante 10 años.
En 2006 se licenció en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla. En 2014 se doctoró en Bellas Artes con la tesis: Morfología de la Expresión Emocional Genuina y Autogestionada en el Rostro Humano, obteniendo la calificación de sobresaliente cum laude.
Estilísticamente, su obra está concebida mediante un naturalismo idealizado que dota a sus imágenes religiosas de un especial decoro, expresividad, verosimilitud y unción sagrada. Éstas son el fruto de sus investigaciones en morfología anatómica, específicamente desarrolladas en su su tesis doctoral.
Sus conclusiones han contribuido de sobremanera en su forma de codificar el lenguaje corporal y la expresión facial, con el objetivo de generar auténticos retratos psicológicos en cada una de sus esculturas, no solo con el fin de promover una conexión empática con el espectador, sino para intentar recrear la personalidad, sustanciándose sobre los valores y el temperamento que la caracterizan, según la exégesis bíblica y/o el análisis histórico. Ese interés por establecer una relación de coherencia intrínseca entre la personalidad del individuo y la forma de narrar la escena, contribuye y refuerza la conexión e identificación del espectador con la obra.